Morderse las uñas: qué riesgos reales implica para tu salud

Morderse las uñas, práctica conocida como onicofagia, puede traer graves consecuencias para la salud, como infecciones bacterianas y hongos.
Aunque es un hábito muy frecuente, especialmente en momentos de estrés o ansiedad, morderse las uñas no es una conducta inofensiva. Los especialistas advierten que esta acción puede comprometer la integridad de la piel y las estructuras de las manos, exponiendo al cuerpo a diversos agentes patógenos que circulan en el entorno o en la cavidad bucal.
Los riesgos biológicos de la onicofagia
Al morder las uñas, se debilita la barrera protectora natural de la piel, lo que facilita la entrada de microorganismos nocivos. Entre los riesgos más importantes identificados se encuentran:
- Infecciones bacterianas: La transferencia de bacterias entre las manos y la boca puede provocar infecciones en la zona de la cutícula, condición conocida como paroniquia.
- Hongos: Las pequeñas lesiones y la humedad residual crean un ambiente propicio para el desarrollo de micosis en la placa ungueal.
- Daños dentales: El contacto constante puede desgastar el esmalte de los dientes o incluso alterar la alineación de la dentadura.
- Lesiones en las encías: El roce constante puede causar pequeñas heridas que derivan en inflamación o sensibilidad gingival.
Importancia del cuidado personal
Las uñas forman parte del sistema tegumentario y su función principal es la protección de las terminaciones nerviosas. Mantener una higiene rigurosa es esencial para prevenir complicaciones. Se recomienda mantener las uñas cortas, limpiarlas con regularidad y, de ser necesario, buscar ayuda profesional para gestionar este hábito de forma efectiva.





